¿Qué es Instituto Magnolia?

Instituto Magnolia: psicología, gestalt y resiliencia.


Hola,

Aprovecho que estás leyendo nuestro blog para presentarte mi proyecto Instituto Magnolia, pero antes quiero presentarme y que me conozcas un poco mejor.

En agosto de 2013 di a luz un bebé sano, pero una negligencia médica propició que mi hija tuviera una discapacidad muy grave. Ese día mi vida dio un giro de 180 grados y sufrimos, mi familia y yo, un gran impacto emocional.

Lo que vino después lo puedo resumir en dos palabras: dolor y lucha.

Desde que nació estamos en lucha constante para darle a mi hija mejor calidad de vida: terapias, escolarización especial, tratamientos médicos, revisiones, adaptaciones, aparatos ortopédicos…

Pero esta lucha no es posible si yo, su madre, no tuviera la fuerza y capacidad psíquica suficiente para llevarlo a cabo.

Prácticamente desde que nació mi hija me puse en tratamiento psicológico, evidentemente por privado porque en Andalucía la atención primaria psicológica es muy deficiente, de hecho ni el médico de cabecera ni servicios sociales nunca recomendaron esa atención para mí o mi marido.

Soy consciente de que sin ese apoyo psicológico hubiera sido mucho más difícil atender a mi hija, poder recuperar la alegría de vivir en un periodo de año y medio y apostar por volver a ser madre. Actualmente vivo una maternidad típica con un bebé de un año que me aporta gran felicidad.

Las circunstancias de la vida han hecho que en mi familia haya aterrizado la discapacidad, y además yo sea psicóloga de profesión, especializada en psicología perinatal -todos los aspectos psicológicos que ocurren en el embarazo, parto, posparto y puerperio- y terapeuta gestalt, una disciplina orientada a la vivencia de las emociones.

Desde el nacimiento de mi hija he recibido la solidaridad de amigos, familias y desconocidos; tanto a nivel económico como personal. Esta solidaridad y amor me han permitido recuperar la alegría de vivir en un periodo relativamente corto de tiempo. Con esto me di cuenta de que mi experiencia con mi hija me podría servir para orientarme al bien común y encontré un propósito.

En 2016 decidí constituir una asociación para fomentar la resiliencia en las familias con hijos con discapacidad. La resiliencia es la capacidad de vivir a pesar de la adversidad. Yendo más allá, para mí es la capacidad de tener una vida plena, a pesar de haber vivido un trauma.

Una de las primeras actividades que planteé en mi localidad, Bollullos de la Mitación, en Sevilla, fue crear un Grupo de apoyo emocional para madres y padres con hijos con discapacidad.

Este grupo de apoyo tenía que servir para facilitar a las madres y padres con hijos con discapacidad su proceso de duelo y conducirlos hacia la resiliencia. Tenía que tener un enfoque terapéutico. Es gratuito y presencial. La solidaridad y el contacto amoroso son pilares fundamentales para la resiliencia.

También me propuse dar visibilidad a los padres y a las madres extraordinarias que vivimos esta experiencia a través de charlas y encuentros.

La asociación además ofrece terapia individual y talleres para el bienestar emocional y la resiliencia.

Me gustaría que esta carta de presentación sirviera para explicarte la importancia nuestra labor como asociación porque creo firmemente que si los padres y las madres, cuidadores principales de nuestros hijos, estamos desatendidos emocionalmente, difícilmente podemos luchar por ellos en las mejores condiciones.

Los datos arrojan que tres de cada cuatro parejas con hijos con discapacidad se rompen antes de que este cumpla los diez años. También que tenemos mayores niveles de sobrecarga emocional y sufrimos el llamado síndrome del cuidador quemado, que tiene asociados factores de comorbilidad y enfermedad mayores.

Se estima que en España hay unos 140.000 niños (de 0 a 12 años) con discapacidad. Eso nos lleva a que alrededor de 100.000 familias van a desestructurarse por el impacto emocional de la llegada de la discapacidad del hijo o hija.

Los fines de la asociación son:

1.   Promover la resiliencia desde un enfoque terapéutico en las familias y sus ámbitos públicos y privados.
2.   Ofrecer apoyo psicológico para orientarse hacia la resiliencia
3.   Promover publicaciones e investigaciones sobre los procesos de resiliencia
4.   Apoyar a sus asociados en sus actividades dentro de la asociación

Estoy convencida de que estas actividades son necesarias en nuestra sociedad y es una idea muy novedosa. Por primera vez el foco no se pone en nuestros hijos; soy consciente de que hay una gran cantidad de asociaciones y entidades velando por ellos, sino que el foco está sobre nuestras cabezas iluminando nuestro camino como padres y madres de hijos con discapacidad.

Sé que, si yo no me hubiera cuidado antes y ahora mi vida sería muy diferente. Quizá como la de otros padres y madres que se separan y/o congelan su duelo y viven ensombrecidos por su sentimiento de injusticia por tener un hijo con discapacidad, con miedo a volver a ser padres y aparcando para siempre proyectos personales. 

Llegado a este punto, sé que para llevar a cabo todo esto es importante la recibir ayuda. Los inicios son difíciles porque lo primero que hay que hacer es dar a conocer la asociación y sus fines.

Una forma de ayudarnos es a nivel divulgativo: siguiéndonos en redes sociales y a través de nuestro blog y compartiendo nuestras actividades entre las personas que creas que les puede venir bien, además de participar activamente en los distintos eventos que organicemos.

Ayuda a nivel organizativo: desde organizar eventos hasta ayudarnos con las tareas administrativas que son arduas.

Poner en marcha talleres, grupos y formación tiene un coste económico, la financiación es importante para que esta

La convicción de que este proyecto es necesario me mueve a pedirte que nos ayudes con una aportación económica, cualquiera será bienvenida y me ayudará a poner en marcha este proyecto y que otros padres y madres con hijos con discapacidad puedan recuperar la alegría de vivir a pesar de las dificultades.

Instituto Magnolia ha nacido y su propósito es humanitario y necesario.

La Magnolia es un árbol fuerte, perenne, de raíces y tronco robusto, pero de flores delicadas. Así es precisamente como ha sido mi proceso y el que quiero transmitir a las familias que me escuchen.

Quiero terminar esta carta agradeciéndote profundamente tu atención y colaboración en este proyecto que va a mejorar la vida de muchas familias; recibe mi más sincero y afectuoso abrazo.



Carola López Moya
Pta de Instituto Magnolia
Psicóloga perinatal y terapeuta gestalt.
Madre de una niña con discapacidad.

Abril de 2018




¿Cómo nos puedes ayudar?


1. Ayuda divulgativa:

Síguenos en el blog y en redes y comparte:


2.   Ayuda organizativa:

-      Organizar eventos (para recaudar fondos, charlas, talleres)
-      Tareas administrativas (búsqueda y solicitud de subvenciones, convenios con ayuntamientos…)

3.   Ayuda económica:
-      Número de cuenta:
Entidad: Openbank
Número de cuenta: ES5100730100590505437196
Titular: Instituto Magnolia
Concepto: Donación a Instituto Magnolia
Código Swift para transferencias internaciones: OPENESMM

-      Paypal: 

Como acto de transparencia, se colgará en la web un archivo trimestral con todas las donaciones recibidas, además de que podrán ser vistas todas las actividades que realizamos a través de la misma.

-      También es posible hacerse socio/a. Una cuota de 30 euros al año aporta ventajas a sus socios:

v Invitación exclusiva a charlas y encuentros
v Prioridad en las plazas del grupo de apoyo emocional para padres y madres con hijos con discapacidad.
v 10% de descuento en los talleres para el bienestar y resiliencia.
v 10% de descuento en la terapia individual.

Hacerse socio/a es muy fácil, a través de nuestra web http://socios.institutomagnolia.org


DESCÁRGATE LA CARTA DE PRESENTACIÓN AQUÍ Y COMPÁRTELA CON TUS CONOCIDOS Y AMIGOS.



Carolina López Moya. Psicóloga y terapeuta gestalt. Mamá de una niña con parálisis cerebral. Desde hace tres años estoy en un proceso vital importante. Quiero que mi experiencia sirva a otros para dar un impulso y superar la adversidad. Subirse al carro de la vida.